Píldoras SDDR – Nº 1 – ¿Por qué el SDDR?

2026-08-26

Píldoras SDDR – Nº 1 – ¿Por qué el SDDR?

«Ya reciclo en casa. ¿Para qué necesito un sistema de depósito?»
Es la pregunta más habitual cuando se habla del #SDDR (Sistema de Depósito, Devolución y Reembolso), y es una pregunta legítima. Muchos hogares separan bien sus residuos y el contenedor amarillo lleva años en nuestras calles. ¿Por qué añadir otro sistema para los mismos envases?

La respuesta no está en cuánto reciclamos, sino en qué se puede fabricar con el material reciclado. Y desde el pasado 12 de agosto, la respuesta también está escrita en un reglamento europeo de aplicación directa.


El Reglamento (UE) 2025/40 de envases y residuos de envases, el #PPWR, obliga en su artículo 7 a los productores y envasadores de bebidas a que las botellas de bebidas de plástico de un solo uso incorporen al menos un 30% de plástico reciclado en 2030 y un 65% en 2040. Y ese material tiene que ser apto para contacto alimentario. No sirve cualquier PET reciclado.

Aquí está el problema del contenedor amarillo. En el momento en que una botella de agua comparte bolsa con una de lejía o detergente, ese plástico ya no puede volver a ser una botella de bebida. La EFSA (Agencia Europea de Seguridad Alimentaria) sólo autoriza PET reciclado para uso alimentario si al menos el 95% del material de entrada procede de envases que ya estuvieron en contacto con alimentos. Ninguna planta de selección, por buena que sea su tecnología, puede garantizar ese origen a partir de un flujo mezclado. La selección mejora la pureza del polímero, pero no puede devolverle su procedencia.

Con la lata de aluminio el problema es distinto pero la conclusión es la misma. El aluminio se recicla infinitas veces sin perder propiedades, y hacerlo consume en torno a un 95% menos de energía que producirlo de cero. Pero cada lata que acaba en la bolsa de resto se pierde, y la que sale de un flujo mezclado llega a la fundición sucia, húmeda y con impurezas que merman el rendimiento. Para un material que la UE ya considera estratégico, lo que necesita el sector es aluminio limpio y seco, lata a lata.

Por eso el artículo 50 del PPWR exige que el 1 de enero de 2029 se recojan separadamente el 90% de las botellas de plástico y las latas de bebidas de hasta tres litros, y hace obligatorio el SDDR para conseguirlo, pues mantener un canal independiente y separado para su recogida y gestión, es la única forma de mantener y garantizar la calidad del material. El depósito es lo que garantiza el volumen. Allí donde existe, gracias a otorgar un valor a ese envase vació, más del 90% de los envases vuelve al canal de valor, frente al 50–70% que suele alcanzar la recogida en contenedor. Los que faltan son, precisamente, los que acaban en cunetas y playas.

No se trata de sustituir el contenedor amarillo, sino de complementarlo. Uno recoge los envases de bebidas; el otro, todo lo demás. Y el ciudadano que ya separa, recupera íntegramente su depósito.

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