
2026-03-06
RVM Systems España en el 8º Congreso de Desarrollo Sostenible AECOC-FIAB: la experiencia europea en SDDR, a examen
Nuestro Director de Desarrollo de Negocio, Luis Medina-Montoya Hellgren, asistió en representación de RVM Systems España al 8º Congreso de Desarrollo Sostenible, organizado por AECOC y FIAB el pasado 4 de marzo en el Real Teatro del Retiro de Madrid, el evento de referencia para los profesionales de sostenibilidad del sector del gran consumo en España.
Entre las distintas sesiones de la jornada, dedicadas a temas como la agricultura regenerativa, la diligencia debida en cadenas de suministro o el impacto de la inteligencia artificial en la sostenibilidad, la más relevante para el futuro del SDDR en España fue la ponencia de Marián Áč, presidente de EDRSA (la Asociación Europea de Operadores de Sistemas de Depósitos, Devolución y Reembolso) y CEO del operador nacional del SDDR de Eslovaquia.
El perfil corporativo internacional de RVM Systems en LinkedIn ha publicado una entrevista sobre la valoración de Luis sobre este congreso y en particular la sesión sobre el SDDR que reproducimos a continuación:
Lo que nos dice la experiencia europea sobre el camino que le espera a España con su Sistema de Depósito, Devolución y Retorno
España es uno de los mayores mercados de consumo de Europa que aún no ha implantado un Sistema de Depósito, Devolución y Reembolso SDDR) para envases de bebidas. Con una tasa actual de recogida separada de solo el 41 % para envases de bebidas de plástico de un solo uso (según datos oficiales de 2024) y un objetivo vinculante de la UE del 90 % para 2029, el tiempo apremia. La Asociación SDDR para España, liderada por AECOC, la mayor asociación empresarial multisectorial del país, es una de las candidatas que aspiran a convertirse en operador del sistema.
El 4 de marzo de 2026, el 8º Congreso de Sostenibilidad organizado por AECOC y FIAB (la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas) en Madrid dedicó una sesión completa al SDDR, con una presentación del presidente de EDRSA, Marian Áč, y un diálogo con Antonio Romero Raspeño, gerente de la Asociación SDDR para España.
Nuestro Director de desarrollo de Negocio para España, Luis Medina-Montoya Hellgren, asistió al congreso. Hablamos con él para analizar las principales conclusiones.
P. El congreso abordó una agenda amplia: sostenibilidad y competitividad, agricultura regenerativa, diligencia debida en la cadena de suministro, inteligencia artificial… Pero la sesión sobre SDDR fue en la que tu te centraste especialmente. ¿Por qué?
R. Porque es el punto donde converge todo para nuestro sector. España lleva años sabiendo que el SDDR llegará, pero hay una diferencia entre saberlo en teoría y escuchar al presidente de la asociación europea de operadores de SDDR explicar a una sala llena de directivos españoles qué implica realmente construir y operar uno de estos sistemas.
Marián Áč aportó datos operativos reales, no proyecciones ni modelos teóricos, sino resultados reales de 20 países. Ese tipo de testimonio directo tiene un peso muy distinto.
P. ¿Qué presentó Áč?
R. Comenzó presentando EDRSA, la Asociación Europea de operadores de Sistemas de Depósito, que se constituyó formalmente en febrero de 2025 en Bratislava, aunque la cooperación entre operadores nacionales se remonta a años atrás.
Actualmente representa a 20 países: 17 europeos, además de Singapur, el Reino Unido y las Islas Feroe.
Su misión tiene tres pilares:
- compartir conocimiento entre operadores,
- interactuar con las instituciones europeas,
- apoyar a los países que están implantando sus sistemas.
Este último punto es especialmente relevante para España.
A continuación explicó el marco regulatorio europeo, el Reglamento de Envases y Residuos de Envases (PPWR), que exige:
- 90 % de recogida separada de envases de bebidas para 2029
- contenido reciclado del 25 % en botellas PET desde enero de 2025, aumentando al 30 % en 2030
Y defendió, con datos, que el SDDR es el instrumento más eficaz para alcanzar estos objetivos.
P. ¿Cuáles fueron los datos más relevantes?
R. Hubo tres aspectos especialmente destacados.
Primero, las tasas de recogida.
Los países con SDDR consolidado superan sistemáticamente el 90 %.
Eslovaquia, por ejemplo, pasó de aproximadamente 60 % de recogida separada de PET antes del SDDR a más del 90 % en solo el segundo año de operación.
Segundo, la calidad del material.
El material recogido mediante SDDR se gestiona de forma separada desde el principio, lo que permite una pureza muy superior a la de los sistemas de recogida mezclada. Esto es crucial tanto para recicladores como para productores que necesitan materias primas secundarias de alta calidad para cumplir los objetivos de contenido reciclado.
Tercero, el littering.
Áč mostró datos independientes de Eslovaquia donde las latas de bebidas pasaron de representar el 20-21 % de los residuos abandonados en 2020 a solo el 1 % en 2025.
Las botellas PET siguieron la misma trayectoria, del 18 % al 1 %.
Este es el primer beneficio que los ciudadanos ven directamente en el espacio público.
P. Presentó dos estudios de caso: Dinamarca y Eslovaquia. ¿Qué enseñanzas dejaron?
R. Dinamarca es el referente de madurez. Dansk Retursystem funciona desde 2002, con tasas de retorno superiores al 93 %, gran confianza del consumidor y auténtica circularidad del material. Demuestra que el SDDR funciona a gran escala y a largo plazo.
Eslovaquia fue interesante por otro motivo: Áč fue muy transparente sobre las dificultades.
El operador recibió la licencia estatal solo diez meses antes del lanzamiento en 2022. El inicio fue caótico y recibió fuertes críticas. Pero el sistema se estabilizó rápidamente y en 2023 ya superaba el 90 %.
Algo especialmente interesante fue su modelo de “derecho de opción”: los productores pueden comprar el material recogido a precio de mercado, pero están obligados a utilizarlo exclusivamente para fabricar nuevos envases de bebidas.
En 2025, el 87 % del PET recogido volvió directamente a los productores para reciclaje botella-a-botella y lata-a-lata.
Eso es circularidad real, no solo recogida y reciclaje.
P. Áč mencionó también cuatro condiciones previas para una implantación exitosa. ¿Cuáles son?
R. 1. Legislación clara y sólida, que defina derechos y obligaciones de productores, distribuidores y Estado sin complicar innecesariamente el sistema.
- Cooperación real entre los actores. Si productores y retailers están enfrentados, el sistema sufre enormemente.
- Tiempo suficiente de preparación para el operador, al menos un año desde su designación oficial, para:
- desarrollar sistemas informáticos,
- organizar la logística,
- instalar suficientes máquinas de devolución (RVM),
- registrar a los actores y envases del sistema,
- lanzar campañas de comunicación al consumidor.
- Un equipo de proyecto experimentado en IT, logística, finanzas y gestión de proyectos.
Áč reconoció una dificultad práctica: «No se pueden contratar expertos en SDDR en un país que nunca ha tenido un SDDR. Precisamente por eso existe EDRSA.»
P. Tras la presentación, Antonio Romero moderó un turno de preguntas. ¿Qué temas destacaron?
R. Antonio Romero describió claramente el contexto español: 41 % de recogida separada frente a un objetivo del 90 %, y un sistema que probablemente será uno de los mayores de Europa por volumen de envases y número de establecimientos comerciales.
Surgieron varios temas que reflejan los debates actuales en España.
Operador único vs. múltiples operadores
Áč señaló que la mayoría de países europeos trabajan con un solo operador, lo que resulta mucho menos complejo.
Existen modelos multi-operador (como Rumanía o Polonia), pero introducen problemas de coordinación.
SDDR digital
Fue muy claro: no existe en ningún lugar del mundo.
El problema no es tecnológico, sino operativo. El fraude ya es una preocupación incluso con máquinas automáticas de devolución y reembolso que verifican código de barras, tamaño, color, material y forma.
Un sistema puramente digital multiplicaría ese riesgo.
Comportamiento del consumidor
Identificó dos motivaciones complementarias:
- el incentivo económico del depósito,
- la concienciación ambiental generada por campañas de comunicación.
También subrayó que el importe del depósito debe ser proporcional al precio del producto. En algunos países nórdicos la motivación está disminuyendo porque el valor del depósito no se ha ajustado a la inflación.
Los sistemas más recientes sitúan el depósito entre 0,15 € y 0,50 €.
Y algo importante: no hay evidencia en ningún mercado de que el SDDR reduzca el consumo de bebidas, una preocupación frecuente de algunos productores y distribuidores.
P.¿Cuál fue su consejo final para España?
R. Reconoció la complejidad del país: tamaño del mercado, presión turística, territorios insulares, un sector HORECA muy amplio…
Pero se mostró convencido de que es viable si los actores clave se alinean.
Su mensaje final fue muy claro:
“No tengan prisa. Es mejor lanzar el sistema un poco más tarde y hacerlo bien que empezar sin preparación suficiente y perder la confianza del consumidor, algo muy difícil de recuperar.”
P. ¿Dónde se encuentra España ahora mismo en términos prácticos?
R. Varias entidades se han posicionado como candidatas a operar el futuro SDDR español, agrupando distintas combinaciones de productores, distribuidores, SCRAP y otros actores.
El diseño del sistema está en marcha, pero el plazo legal actual —noviembre de 2026— es considerado poco realista por la mayoría del sector.
Un horizonte más probable sería mediados o finales de 2028.
El principal cuello de botella ahora es el marco regulatorio: el Ministerio para la Transición Ecológica está trabajando en adaptar el Real Decreto de Envases al nuevo reglamento europeo. Hasta que esa normativa se cierre y se designe el operador o los operadores del sistema, muchas decisiones de inversión siguen en espera.
P. RVM Systems España lleva unos meses activa en este mercado. ¿Cómo encaja todo esto con su trabajo?
R. Hemos estado reuniéndonos con actores de todo el futuro ecosistema del SDDR en España: asociaciones de productores y distribuidores, centrales de compra, retailers individuales y actores institucionales.
El objetivo es entender sus necesidades y compartir nuestra experiencia de mercados donde el SDDR ya está en funcionamiento.
Cuando llegue, el sistema español será uno de los más grandes y complejos de Europa. Las decisiones tecnológicas, qué tipos de máquinas utilizar, cómo gestionar distintos formatos de envase, cómo integrarlo en la operativa del retail, son muy relevantes.
Queremos asegurarnos de que el mercado tenga acceso a la experiencia y las soluciones adecuadas en el momento oportuno.
Pero hay un grupo de actores que no podemos olvidar: los consumidores.
Al final, es el ciudadano que recoge una botella vacía, camina hasta un punto de retorno y la devuelve para recuperar su depósito quien determina si el sistema funciona o no.
Áč lo dejó muy claro: en todos los países donde se ha implantado un SDDR, las campañas de comunicación tempranas y sostenidas han sido esenciales.
España necesita empezar a construir esa conciencia mucho antes de que el sistema entre en funcionamiento, para que los consumidores entiendan no solo cómo funciona, sino por qué es importante.
El incentivo económico del depósito atrae a la gente al sistema, pero lo que mantiene la participación a largo plazo es la comprensión de su propósito.
Eventos como este congreso son valiosos porque mueven la conversación de “si” a “cómo”, y cada vez más, de “cómo” a “cuándo”.